martes, 1 de marzo de 2016

Edición en DVD de "Espectro (Más allá del fin del mundo)"

El lunes 7 de marzo sale a la venta la edición en DVD de Espectro (Más allá del fin del mundo) (Manuel Esteba, 1977).

A modo de avance, aquí tenéis la carátula y un video del film.

https://www.youtube.com/watch?v=-3TH0FhX2sg&feature=youtu.be






lunes, 22 de febrero de 2016

Macario Gómez; firmado Mac.

El pasado martes 16 de febrero, y gracias a las gestiones de Wiman y David Muñoz, me reencontraba con el extraordinario cartelista Macario Gómez (Reus, 1926), toda una eminencia, junto a Jano o Montalbán, en el arte de la confección de carteles de cine.

La citada reunión, era el pretexto para entrevistar a Mac y repasar junto al artista catalán su trayectoria en dicho campo; camino que iniciaba en la década de los cincuenta y cerraba, después de más de 3.000 trabajos a sus espaldas, a finales de los ochenta con la confección del afiche para el film El placer de matar (1989), de Félix Rotaeta.

Cumplida la misión, tras un primer encuentro en la sección Brigadoon del SITGES 2012 gracias al cortometraje-documental de David Muñoz Un chico de portada (El arte de Macario Gómez) (2012), donde no fue posible realizar la entrevista por motivos laborales de un servidor, en el próximo número de El Buque Maldito, ¡por fin!, podréis leer la interviú con Mac. ¡Todo un placer para un coleccionista de carteles de cine como yo y amante del séptimo arte! 



 

miércoles, 28 de octubre de 2015

EL CADÁVER DE ANNA FRITZ (2015). Héctor Hernández Vicens

El universo fan alrededor de una estrella (actriz, actor o director) es heterogéneo, confuso y, a veces, hasta complicado; puede pasar del simple autógrafo y foto de rigor, hasta el apretón de manos y la eterna conversación, no siempre fructífera y agradable para el astro y el seguidor. Pero en la opera prima de Héctor Hernández el grado de intensidad fanática —física y emocional— adquiere otras dimensiones, oscuras y extremas, pero al final vías de acceso a la persona idolatrada. El retrato del cosmo-fan, ahora, va más allá…

La exitosa actriz Anna Fritz (Alba Ribas) ha fallecido. Ya en la morgue, y en pleno proceso de saneamiento, recibe la visita de tres jóvenes. Una “cita” colmada de instintos depravados que transformarán la sala de autopsias en un festín de sexo, enemistad, violencia y abundante tensión.
Incómoda, y de premisa desagradable, El cadáver de Anna Fritz se adentra con placidez en la necrofilia, en el camino de la maldad del ser humano ante ciertos retos (productos del miedo) que dejan entrever el lado oscuro de las personas. Una radiografía de la frialdad, donde los instintos hacen acto de presencia en una cinta contundente en lo gráfico y en sus resoluciones.
De construcción básica, una noche, un espacio y cuatro actores, y todo empujado desde la irresponsabilidad y el ansia de los protagonistas, el realizador balear propone un escenario donde la pérdida de valores altera las conductas hasta lo insospechado. Un ejercicio psíquico que logra atravesar la barrera necro-sexual hasta radiografiar la mente atroz de unos adolescentes desorientados y empujados al vacío.

Bien ejecutada, modesta en su producción, y también de ciertos contratiempos en algunas secuencias (en ocasiones los arcos masculinos no acaban de ser firmes), el film logra sus objetivos a la hora de encolerizar al espectador en una propuesta repleta de riesgo, poco usual en nuestro cine, necesaria, y donde el sexo y la muerte, eternas materias de estudio, se anexan y destruyen. 

viernes, 8 de mayo de 2015

SWEET HOME (2015). Rafa Martínez

Filmax, instaurada todavía en el efecto [REC] (Jaume Balagueró & Paco Plaza, 2007), vuelve a la carga con un título de terror donde ciertos elementos remiten nuevamente a la popular y exitosa franquicia: el interior de un edificio para desarrollar la acción como centro neurálgico, infinitas carreras de planta en planta, un violento gore marca de la casa (confeccionado por David Ambit y Lucía Salanueva), Barcelona como epicentro de los acontecimientos, accesos a unos pisos decrépitos y donde el silencio amenaza, e incluso un tema musical, disparado desde un vinilo, con intención de adueñarse de la atmósfera en una secuencia que nos remite claramente a la ya mencionada saga.      
Instaurados los parámetros, se presenta el debut en el largo de Rafa Martínez, habitual de la compañía catalana en la edición de tráilers y que ya conocía la dirección gracias al mundo del cortometraje, entre ellos el exitoso Zombies and cigarrettes (2009), codirigido junto a Iñaki San Román.

Con guión confeccionado a tres bandas, Martínez inclusive, y un único escenario, el ya citado bloque, su realizador nos ofrece una feroz visión de los desalojos cuando hablamos de vecinos milenarios que, ante la negativa de abandonar el dulce hogar, empiezan a recibir las fortuitas presiones. Ahora serán “los fumigadores”, un salvaje grupo integrado por asesinos sin escrúpulos ante los ancianos barceloneses los encargados de dirigir la batuta. Una joven y su novio que deciden pasar la noche en uno de los pisos del destartalado edificio serán el siguiente objetivo cuando los exterminadores deciden visitar la finca y liquidar al último vetusto; la parejita (ella trabajadora de una inmobiliaria) tendrá las horas contadas…

De correcta duración, el home invasion que nos acontece se desarrolla y construye de forma dinámica desde el momento que los cónyuges, Alicia (Ingrid García-Jonsson) y Simon (Bruno Sevilla), “parten peras” en el inmueble y acceden los aniquiladores. Un Simon, por cierto, que cuesta digerir debido a su extraña expresividad y al esfuerzo de aceptar su personaje, donde las incongruencias en las decisiones (también las de Alicia) juegan en su contra; ella en cambio se adapta mejor, de modo más natural, aunque patinando en resoluciones erróneas y pausas de exagerada tranquilidad ante la amenaza que, en una situación "real", sería totalmente ilógico. 
Puntualizaciones que no desmerecen su parte central, una fracción nerviosa, feroz, sangrienta, y con unos mecanismos de construcción formales y eficaces, dotando a la cinta de un tono compacto, claustrofóbico e intenso. 
Es obligatorio realizar una parada en su cierre, fase donde interrumpe la debilidad y donde lo inadecuado se hace protagonista. Una incorrección, por cierto, demasiado extendida en el cine de terror. Barreras que se pueden fracturar, no ser siempre políticamente correctos, y aprender a aceptar que la injusticia, en muchas ocasiones, debe ganar la batalla a la esperanza. Las normas se pueden romper, y no siempre contentar al espectador, entre otros; toca arriesgar, continuar por la senda del pánico hasta sus últimas consecuencias, y dejar al personal con un mal cuerpo, ¡así también debe actuar el terror! Y es algo que Sweet Home pedía a gritos... 

jueves, 5 de marzo de 2015

OCULUS: EL ESPEJO DEL MAL (2013). Mike Flanagan

El director estadounidense Mike Flanagan iniciaba en el 2000 su carrera en el mundo del cine: como realizador, debutando aquel mismo año con el largometraje Makebelieve (etapa estudiantil), y como editor de diversas series destinadas a la pequeña pantalla; labores que, prácticamente, ejercía simultáneamente. En 2006 dirigía el cortometraje Oculus: Chapter 3-The man with the plan (trabajo que un servidor no ha tenido oportunidad de ver, pero debido a su título y la información que circula por la red debió ser el génesis del film que nos acontece…). 
Con cierta demora, y de una forma bastante peculiar, la distribuidora A Contracorriente Films estrena la película de Flanagan en un paquete llamado Sitges Tour A Contracorriente, un envoltorio que viajará por distintas ciudades de nuestro país siendo Madrid su punto de partida, a Barcelona llegará el mes que viene, y que tiene a Oculus como epicentro del invento. Sus compañeros de viaje son Zombeavers (Jordan Rubin, 2014), Lawless (John Hillcoat, 2014), ambas ya editadas en España en DVD, y The target (Chang, 2014).
Nos centramos en Oculus.


El quinto largometraje del yanqui se adentra, en parte, en los llamados films de casas encantadas, tan en boga en estos últimos tiempos y además con excelentes resultados, aunque aquí el verdadero ejecutor del mal es un enigmático espejo de siniestro pasado. El peso del argumento recae en dos hermanos, él acusado de un crimen veinte años atrás, en la actualidad ya en libertad, y su hermana, una joven que sigue sin creer en la culpabilidad de su hermano. Dispuesta a desenmascarar la verdad decide volver a recuperar el espejo, instalarlo en el nuevo hogar familiar, y averiguar qué oculta el cristal…                                                                          
Su premisa se presenta sugestiva debido al grado de terror que el espectador debe afrontar ante el misterioso objeto, elemento persuasivo que manipula lo existente, y donde lo paranormal rápidamente se asienta en la narración, que, por cierto, juega a dos bandas: el presente y, por otro lado, la infancia de los dos jóvenes, donde seremos testigos de los sucesos ocurridos antaño en una historia adherida a modo de extensos flashbacks.

La trama se concentra en descubrir lo sucedido, un objetivo que ven ambos hermanos como se altera y se transforma a medida que avanza la cinta, atrayente, pero con un progreso no exento de problemas… la lentitud de la propuesta, adquiriendo demasiado protagonismo e impidiendo su consolidación; planas interpretaciones en todos los frentes (críos y adultos); un metraje desprotegido que relega el clímax al segundo plano; abundantes explicaciones que entorpecen el trabajo del espectador… A su favor cierta elegancia en la puesta en escena y efectismo en secuencias puntuales gracias al soporte sónico, pero insuficiente ante un desenlace muy obvio y excesivos minutos insustanciales. 

jueves, 15 de enero de 2015

BABADOOK (2014). Jennifer Kent.

La opera prima de Kent, lástima la demora a la hora de iniciar su andadura en la realización viendo el excelente resultado (lleva cerca de dos décadas centrada en la interpretación), se saldó tras su paso por la 47 edición del SITGES - Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya con el Premi Especial del Jurat y el de mejor actriz para su protagonista, Essie Davis; para un servidor, insuficientes. Sin lugar a dudas el debut en el largometraje de la directora australiana merecía mucho más... Su aterradora visión del hogar familiar a través de los ojos de una madre y su hijo, alimentada por la fatalidad y los monstruos que percibe la mente del menor, se traducía en una cinta a la altura de los grandes films de terror de estos últimos tiempos, como The Conjuring (James Wan, 2013) o Sinister (Scott Derrickson, 2012), ya que Babadook se articula de secuencias que bien podría haber filmado el realizador malayo: encuadres impecables, zooms aterradores, movimientos repletos de intranquilidad, resonancias esculpidas en el averno, y todo auspiciado de una vigorosidad y efectismo alucinante. Y lo más importante: terror en estado puro.

Y es que la historia de Amelia (Essie Davis) y su hijo Samuel (Noah Wiseman) se presenta repleta de capas, de lecturas que van más allá del terror para trascender a un plano psicológico, de profundas reestructuras mentales, donde la histeria y la contaminación que envuelven un hogar frío y gris, a medida que avanza su metraje se recrudece, sitúa a la cinta en lo alto del panorama. Y todo gracias al libro Mister Babadook, un cuento para críos escrito por el mismísimo Moloch, donde sus páginas son un llamamiento al Mal, una senda al eterno temor de los mortales a lo desconocido; conclusión: la creación de un insólito Boogeyman.
Una angustiosa y escalofriante pesadilla secundada por una de las mejores secuencias vistas en pantalla y donde un inocente vehículo y sus dos ocupantes colmarán el escenario de pánico. Y es que Essie y Noah se infiltran en sus roles, de tal manera, que parecen extraídos del cuento más despiadado y arrojados al infierno para construir dos papeles memorables. De obligada visión.