lunes, 5 de enero de 2015

ASMODEXIA: LA ENCRUCIJADA DEL MAL

La Aventura, en su constante apoyo al género fantástico y de terror, ¡una acción muy loable y valiente por parte de Ferran Herranz y José Tito!, lanza en DVD el próximo miércoles 7 de enero el film Asmodexia (2014), debut en el largometraje del realizador catalán Marc Carreté (Barcelona, 1970) y que cuenta con Mike Hostench, subdirector del SITGES - Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya, en las funciones de coguionista.
La cinta, adherida a las road movie, o walking movie como la denomina Carreté, narra la historia de un abuelo (pastor evangelista) y su nieta en una contienda contra las fuerzas del Mal y con la ciudad de Barcelona como telón de fondo; metrópoli que en estos últimos tiempos se ha convertido en plató improvisado de muchas producciones de cine de terror: REC (Paco Plaza & Jaume Balagueró, 2007), Los últimos días (Álex Pastor & David Pastor, 2012), Hooked up (Pablo Larcuen, 2013), e incluso la coproducción entre EE.UU. y Canadá Afflicted (Clif Prowse & Derek Lee, 2013), donde su tramo inicial se desarrolla también en la Ciudad Condal.
De título enigmático, y donde posesiones, exorcismos y rituales confluyen en su entramado, llega al sistema doméstico un largometraje que durante el pasado año ha sido programado en diversos festivales de género fantástico y de terror a nivel mundial, ganando el premio a mejor película en Fantaspoa 2014 (Brasil) o una mención especial del jurado en Grossmann 2014 (Eslovenia). La edición en DVD, tras su estreno limitado en diversas salas de nuestro país, contiene además en el apartado de extras los cortometrajes de Carreté Mal cuerpo (2011) y Castidermia (2012), éste último codirigido junto a Xavi Garriga.

La entrevista que vais a leer a continuación fue publicada en la web de Fangoria el 11 de octubre de 2013 (inédita hasta el momento en nuestro país) con motivo del rodaje del film en el Parc Audiovisual de Catalunya (Terrassa) durante el verano de aquel mismo año.


¿Qué es Asmodexia?
Yo tengo esa virtud o defecto, no lo sé, de mezclar palabras para sacar patologías, así que estamos en esa tesitura. Yo creo que ahora la gente debería sacar el resto. Sumando un par de palabras creo que el lector podrá descubrir cosas…

Tenemos la ciudad de Barcelona como epicentro de unos acontecimientos donde los protagonistas, un abuelo y su nieta, deben enfrentarse al Mal.
Efectivamente. Es una road movie, aunque los protagonistas van a pie, pero es verdad que hacen un itinerario hasta llegar a Barcelona donde el camino, debido al encuentro con diversas personas, tiene mucha importancia.
En dicho camino hallarán a una serie de personajes a la vez que ocurren una serie de sucesos.
Veremos a una niña o adolescente ejecutar exorcismos a consecuencia de las enseñanzas de su abuelo, que trata de transmitir el oficio de exorcista a la nieta.

Está claro entonces, con estas pautas, al enemigo que deben enfrentarse abuelo y nieta.
Como todas las películas de exorcismos nos hablan de esta eterna batalla entre el Bien el Mal; el Diablo y Dios; estamos un poco jugando a un tira y afloja con estos dos poderes.

Ya que te mueves en una historia de exorcismos donde prevalece la figura del Mal, ¿te adentras en el found footage? Terreno muy en boga en estos últimos tiempos cuando hablamos de films de tendencia demoníaca...
No va a ver found footage. No tengo nada en contra del found footage, me funciona muy bien cuando me lo enseñan, pero en esta película no lo hay.

¿Qué tal el trabajo con los actores? Comentabas durante la visita al set de rodaje que estaba siendo duro.
De entrada decir que tenemos un reparto de lujo con actores y actrices como Lluís Marco, Claudio Pons, Irene Montalà, Marta Belmonte o Mireia Ros, ésta última, a su vez, directora de cine. Un reparto del que estoy muy contento.
Efectivamente, el trabajo es muy físico, tenemos secuencias donde hay rituales, forcejeos, en las cuales se produce un poco de violencia. Aunque sólo las interpretamos siempre es un desgaste y un pequeño riesgo para los actores. Antes de ayer Patricia Mendoza, una de las actrices, se rompió un dedo del pie.
Pero la pasión y la entrega que ponen todos los actores es un regalo que me brindan, aunque comporta estos pequeños riesgos.
El trabajo de actor requiere un esfuerzo psicológico de por sí ya que tiene que ir cambiando de personalidad, y aquí todas las personalidades arrastran traumas de infancia y juventud. La mayoría de los casos relacionados con temas espirituales y de creencias religiosas.



¿Fue complejo el casting hasta llegar a estos actores?
Fue largo y difícil. La figura del director de casting ha sido muy importante.
Encontramos a unos actores muy receptivos. Y el guión ha gustado mucho a todos ellos. El ambiente de trabajo está siendo muy agradable y de plena entrega.

¿Qué tal con Mireia Ros, una figura importante dentro del cine en Cataluña?
Es una colaboración de la que estoy muy contento e interpreta a un personaje de la edad del protagonista, Lluís Marcos, que, de alguna forma, recupera con ella parte de su pasado. Forma parte de su entorno y es un personaje oscuro y siniestro.
En una secuencia con ella el otro día la sometíamos a un éxtasis espiritual y quedó muy salvaje, estaba pletórica.

Retomando la ciudad de Barcelona, ¿vais más allá de esta localización?
Es Barcelona por un hecho muy justificado que mucho tiene que ver con el guión y con la razón de ser de la película, lógicamente ahora no lo puedo contar ya que es el desenlace final. Y no podría ser en otra ciudad, tiene que ser Barcelona.
Aunque no paseamos mucho por la ciudad, el desenlace, el final del trayecto de este itinerario, es Barcelona.

¿Qué otras localizaciones habéis tenido?
Hemos rodado también en un pueblo que se llama Mura y en algunos espacios fascinantes y siniestros entre las ciudades de Terrassa y Martorell.
Se han cuidado mucho las localizaciones para tener espacios sugerentes donde transcurre la acción.
También han paseado los protagonistas por el Parc Agrari del Baix Llobregat donde por un momento parecía que estábamos en el Mississipi.

¿Una labor compleja las localizaciones?
Las localizaciones las empezamos a trabajar, Xavi Garriga y yo, meses antes del rodaje. Nos dábamos paseos buscando estos espacios ya que iban a ser de vital importancia en la película. Queríamos incluso rodar en el Seminari Conciliar de Barcelona, coger una imagen exterior, pero con la iglesia topamos y no pudimos rodar. Tuvimos que hacer un cambio y ya está.

¿Cómo está transcurriendo el rodaje en el Parc Audiovisual de Catalunya, anteriormente el Hospital del Tórax? Un lugar repleto de un aura misteriosa y punto neurálgico para los amantes de las ciencias ocultas y la parapsicología.
El primer día que empezamos a rodar fue en la parte subterránea del Tórax y la cámara, allí abajo, no funcionaba; tampoco la segunda unidad que llevábamos. Chequeábamos la cámara fuera, entrábamos, y no funcionaba. Salíamos y sí que funcionaba. Volvíamos a entrar y tampoco funcionaba. Decidimos cambiar el cuerpo de cámara y sucedía lo mismo.
Al final la pusimos en marcha fuera y entramos con ella grabando.
El primer maleficio del rodaje.

¿Habéis tenido más casos de experiencias paranormales?
La verdad es que no, pero cualquier cosa que pasa ahora le buscas la relación ya que el lugar es siniestro y fascinante.
Cuando el año pasado rodamos aquí el cortometraje Castidermia ya me fascinó.

Al margen de estas anécdotas, supongo que estar rodando allí, con todas las producciones que se han llevado a cabo y los realizadores que han trabajo en ese marco tan escalofriante, Jaume Balagueró, Paco Plaza o Eugenio Mira, deber ser toda una experiencia satisfactoria.
Estoy encantado de poder trabajar en este espacio de forma profesional con mi primer largometraje. El otro día, por ejemplo, coincidía con Balagueró, nosotros entrábamos y ellos estaban ya en el último día de rodaje de REC 4.
Eugenio Mira rodó aquí también parte de Agnosia. Y el año pasado, rodando nosotros Castidermia, él estaba rodando Grand Piano.
Parte de nuestro equipo ha estado también en estas producciones. La verdad que estoy encantado de poder ser parte de este grupo. Me siento un privilegiado e intento disfrutarlo.

Hemos podido ver en el set de rodaje al equipo de Ugamuri FX, que ya se encargaron de la confección de los efectos especiales de maquillaje de tus dos anteriores cortometrajes. ¿Vuelves a contar con el mismo equipo de tus anteriores propuestas?
He respetado mucho a la gente que ha estado anteriormente conmigo.
Mónica (Ugamuri FX) ha estado desde el principio, y continuará.
Llorenç Mas, el director de arte, o Xavi Garriga, el director de fotografía y una figura muy importante dentro de la película, al igual que otras personas del departamento técnico, vuelven a estar a mi lado.

Deduzco entonces que estamos ante un grupo reducido pero compacto e implicado.
Exactamente, estamos un poco en familia. Es un equipo de 35-40 personas. Tratándose de un largometraje es un equipo reducido, pero compacto y muy bien avenido. Algo que hace que cada día cumplamos con los objetivos de planificación, y que las secuencias y planos luzcan.

¿Qué películas han podido servirte de referencia a la hora de confeccionar Asmodexia?
Mis referentes son indiscutiblemente las películas que vi en mi etapa de juventud y adolescencia, son las que han dejado más huella. El exorcista o La semilla del Diablo podrían ser dos claros ejemplos. Y luego películas más comerciales, films de Wes Craven o John Carpenter, películas que me han marcado.

Tras dos cortometrajes, Mal cuerpo y Castidermia, ¿qué tal el salto al largometraje?
Al principio ha sido un poco de shock… Rodar un cortometraje es un ejercicio entre amigos, aunque le dediques muchas horas, y el largometraje implica un alto grado de exigencia muy superior al cortometraje.
Formalizar muchos objetivos diarios y semanales es una de las máximas pautas, normativas que los miembros del equipo tenemos que respetar.
Un orden establecido que al principio cuesta adaptarse a él.

La película está escrita por ti junto a Mike Hostench, subdirector del SITGES - Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya. ¿Cómo ha sido el trabajo en conjunto?
Yo tenía una buena idea original. La compartí con Mike, quizás, una de las personas que más guiones de género de terror ha leído en el planeta. La idea le gustó y escribimos el guión conjuntamente, nos pusimos a trabajar. Escribíamos los dos, poníamos ambos los textos en común, y comentábamos todos los puntos, pero el peso de Mike en la factura final del guión es muy importante. Es indiscutible que la mano de Mike está muy presente. Un placer haber trabajo con él. Y muy contento con el resultado final.

En 2012, dentro de la sección Sitges Coming Soon, vimo un avance de una serie relacionada con fenómenos paranormales que ibas a dirigir. ¿En qué estado se encuentra dicho proyecto?
Cierto. Se llama Sheol, la región de los muertos. Es un proyecto que he escrito y desarrollado con Xavi Garriga y esperamos poder recuperar más adelante, una vez finalizada la película. Un proyecto muy interesante y en el que hemos trabajado mucho.

¿Quizás alguna de esas historias tiene relación con Asmodexia?
No. La historia de la película es algo completamente independiente.

Para Ms Entertainment, la productora de Asmodexia, es también su debut en el mundo del cine. ¿Fueron complicadas las negociaciones para que financiaran un título de terror?
Con Emili Pons, el presidente de Ms Entertaiment, hablábamos de arrancar un proyecto basado en la ilusión, de hacer algo juntos, y de tratar de hacer cine de una forma distinta o viable. Luego llegó la idea de escribir un guión junto a Mike.
Una vez terminado fue testeado por parte de diversos expertos nacionales e internacionales, con unos datos muy positivos, algo vital para los productores.
También me consta que Ms Entertainment encargó un estudio de mercado sobre el cine de terror. La jugada por parte de la productora está muy estudiada, pero el riesgo en estos tiempos es evidente, y más siendo un debut en el largometraje. Está siendo un trabajo muy profesional de la productora y además un proyecto a medio y largo plazo y con Asmodexia como primera producción. En estos momentos ya tienen otros guiones sobre la mesa que están estudiando.

¿La intención de Ms Entertainemt es la de continuar dentro de los parámetros del género fantástico?
Exactamente. Es un proyecto con continuidad, con la filosofía de producir contenidos de medio y bajo coste, pero con un estándar de calidad alto, y contenidos de terror en forma de película o serie. Distintos formatos, pero siempre en esta vía.







miércoles, 31 de diciembre de 2014

Frío en julio (2014). Jim Mickle

De inicio, debo confesar, que la opera prima de Mickle, Mulberry Street (2006), nunca me convenció; es más, tuve la sensación durante todo el metraje de estar ante un film eterno e inactivo, quizá su visionado tampoco era el adecuado: una de aquellas eternas maratones en el cine Retiro, dentro del marco del SITGES 2007, y donde Flight of the living dead (Scott Thomas, 2007) y The Rage (Robert Kurtzman, 2007) fueron las grandes vencedoras (The Zombies Diaries [Kevin Gates & Michael Bartlett, 2006] aquella madrugada se situó en el olvido).
Tuvieron que pasar cuatro años para ver su segundo largometraje, el estupendo relato apocalíptico Stake Land (2010), donde el estadounidense adoptó un tono muy digno en un título férreo y perverso; armas que recuperó en la excelente We Are What We Are (2013), remake que superó con creces a la cinta original, dirigida en 2010 por el mexicano Jorge Michel Grau, y que llegará a nuestras salas el próximo 16 de enero.
El hombretón, poco a poco, subía peldaños y se posicionaba en la pole position del género, dejando atrás nombres que habían arrancado con más fuerza pero tras diversas vueltas en el circuito (entiéndase películas) no llegaban a la meta. En cambio Mickle demostraba con autoridad que en breve llegaría su espacio en el pódium, una perseverancia que iba en aumento cada vez que exhibía un nuevo trabajo. Y bajo el título de Frío en julio, que tiene su génesis en la novela Cold in July, escrita por Joe R. Lansdale en 1989 y ahora trasladada a la gran pantalla con guión co-escrito por el propio realizador junto al inseparable, también actor y guionista, Nick Damici, ha llegado la consagración en un título de desplazamientos y curvas.

Enmarcada en el thriller, y sin abandonar ciertos entornos terroríficos, Frío en julio se centra en el personaje de Richard Dane, interpretado de forma notable por el actor Michael C. Hall. Un hombre casado y padre de un hijo fruto del matrimonio, de mirada perdida, inseguro, robusto, y asustado, lógicamente, por los acontecimientos que se avecinan tras matar con su revólver, en defensa propia, a un supuesto ladrón que se adentra una noche en el hogar familiar. Conmocionado por el terrible episodio tratará, posteriormente, de reconstruir su residencia y volver a la cotidianidad. Una labor que no será fácil.
El film, construido en dos actos, no dos películas distintas como algunos la califican, se sustenta de una primera fase de presentación de espacios, de personajes, un proceso de ubicación donde ciertas informaciones que recibirá nuestro protagonista irán cambiando las líneas a seguir, adquiriendo la trama distintos rumbos, e incluso cierta anexión entre iniciales polos opuestos, donde las tretas, el silencio y lo malvado cada vez se hace más palpable (y peligroso). De esta manera llegamos a un segundo acto enérgico, de un potencial asombroso, donde la entrada de los actores Sam Shepard y Don Johnson, ¡enorme el segundo!, cargan al film de una exquisita adrenalina con aroma a western y aires de recuperar aquellas películas de venganza que tanto furor hicieron en la década de los ochenta, y donde la tensión, la intriga y la ferocidad aumentan el volumen hasta el estallido, dando como resultado la coronación de Mickle. Una cinta cilíndrica, heroica, preventiva, de agradables sintonías rítmicas, y decisiva en la carrera del joven de Pennsylvania.

jueves, 3 de abril de 2014

PURGATORIO: Pau Teixidor frente a los géneros



El nombre de Pau Teixidor (Madrid, 1982), para todos aquellos cinéfilos abonados a los títulos de crédito finales, seguro que les puede sonar, ha estado involucrado en cintas de renombre como Eva (Kike Maíllo, 2011) o Los últimos días (David & Álex Pastor, 2013), en funciones, respectivamente, de auxiliar de dirección y segunda unidad.
Como la gran mayoría de realizadores se ha ido cociendo a fuego lento entre rodajes y visionados (también ha tenido sus etapas en los entresijos del monstruoso SITGES-Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya); una constancia y un trabajo que en el 2011 daría sus primeros frutos: su debut detrás  de la cámara con el contundente cortometraje Leyenda, trabajo que no dejó indiferente al personal y que le conduciría por diversos festivales nacionales e internacionales hasta regresar a casa con algún que otro premio bajo el brazo.
Su constante ascensión, en un momento donde la industria cinematográfica española sigue sin acabar de levantar el vuelo y los modelos de financiación viven nuevas formas, le ha llegado su opera prima, Purgatorio (2014), definida como un film de género fantástico a medio camino entre el drama psicológico y el terror.
Y atención a su protagonista, la actriz Oona Chaplin. Sí, la hija de la mítica Geraldine Chaplin (actriz fetiche en los primeros años del realizador Carlos Saura).
Recién aterrizado en la ciudad condal tras su premiere el pasado fin de semana en el Festival de Málaga de Cine Español 2014 hablamos con Pau de dicha aventura que llegará a los cines el viernes 4 de abril.

¿Qué tal todo por Málaga durante el fin de semana pasado?
Te hemos podido ver, a través de fotos e imágenes televisivas, muy contento rodeado de los actores y productores del film en su premiere mundial.
Muy contento de poder estar ya con una primera película en una sección oficial.
Purgatorio ha sido muy bien recibida. Creo que todo el mundo ha entendido que era una película pequeña, con un proyecto detrás de distribución y exhibición distinto y todo en su conjunto ha provocado cierto interés; además, una cinta de terror en Málaga no es habitual y ha despertado también cierta curiosidad.
Creo que todo esto ha contribuido a que su recibimiento haya sido caluroso y la gente haya sido muy cariñosa.

A través de las fotografías, las imágenes de televisión y las primeras críticas de estos últimos días se puede intuir lo que cuentas. Además, un cierre de festival muy atractivo, con muchas caras conocidas, entre ellas el actor José Sacristán.
La verdad que no pude ver a José Sacristán. Cuando le estaban entregando el premio yo estaba en otro sitio. Un lío de arriba para abajo.
Fíjate que no pude ver ni la película. Entramos, hicimos la presentación, y a los diez minutos nos sacaron a Oona y a mí para hacer entrevistas. Volvimos a la sala cinco minutos antes de acabar la película. Todo el día con entrevistas, un no parar.

Purgatorio nace a partir de un concurso llamado “Tu Talento CINE 365 FILM”, convocado por Astresmedia Cine y CINE365, y donde también se encontraba el productor Enrique López-Lavigne (Apaches Entertainment). Y creo, corrígeme si me equivoco, andaba de por medio la revista Fotogramas.
¿Cómo llegas a dicho concurso y qué te anima a participar en él?
Realmente llego a dicho concurso gracias a Emilio Mayorga de la revista Variety.
En la edición del SITGES 2012 me encuentro con él y me pregunta por el corto de Leyenda. Comentamos un poco cómo estaba funcionando y, posteriormente, me habla de dicho concurso. Me explica que buscan cortos de género con la intención de dar con un realizador cara a dirigir una película, y que lo mirara por Internet. A los días lo miré, vi que era perfecto y envié Leyenda. Al cabo de unos meses me llamaron para anunciarme que lo habían seleccionado y, finalmente, me eligieron a mí.
El proyecto arranca con el concurso de CINE 365. A medida que avanzaba el proceso de recepción de guiones y cortometrajes entraron nuevos elementos de apoyo y ayuda en el concurso. Y ahí entró Apaches, para asesorar el tema de los cortos, dando Enrique un buen empujón al proyecto. También entró Sergio G. Sánchez, el guionista de El orfanato y Lo imposible, como consejero a nivel del concurso de guión.
Fue un concurso donde poco a poco se fueron sumando más personas y empresas, entre ellas la revista Fotogramas. Que, en el número del mes de mayo, con la revista se va a regalar Purgatorio a través de un código para un visionado online. Todo el mundo podrá ver la película online comprando la revista. Una muy buena promoción y un acceso a mucha más gente.

Dicho certamen, tal y como acabas de mencionar, estaba dividido en dos grupos a concurso: director y guionista. Teniendo en cuenta dicho punto, ¿pudiste contribuir en la escritura de su guión o tu trabajo fue exclusivamente como director?
Sí, pude participar en el guión.
Una vez salimos elegidos el director y el guionista se decide que nos pongamos a trabajar (Luis Moreno, el guionista de la película, y yo) para dos cosas: modificar el guión para llevarlo a un terreno económico más viable, había que reducir gastos ya que el presupuesto era muy bajo, y encontrar elementos para que el guión se amoldara a mi punto de vista sobre la historia.
Estuvimos durante un periodo de dos o tres meses reescribiendo y trabajando la historia hasta que tuvimos el guión definitivo que rodamos.

Su preproducción, iniciada en el mes de septiembre de 2013; su posterior rodaje, en el mes de diciembre también del pasado año; y su estreno hace escasos días, ha debido ser una especie de tour de force.
Sí, ha sido todo muy rápido. Y debido, en parte, a una cuestión de presupuesto, era muy ajustada la financiación de la película. Y a la vez tampoco teníamos más tiempo. Prácticamente no me he dado ni cuenta desde que arrancamos la preproducción hasta estrenar… empezó en el mes de octubre del año pasado y han sido siete u ocho meses muy intensos.

Teniendo en cuenta que tu anterior trabajo, el cortometraje Leyenda, había tenido unos procesos más largos, ¿cómo afrontabas todas estas prisas?
Para empezar aceptas las condiciones y asumes y entiendes que proyecto es.
A todo el mundo le gustaría ir con ocho meses de rodaje y diez millones de euros… en éste caso las condiciones eran las que había sobre la mesa. Desde ese momento toca asumirlas, hacer todo lo posible para llegar en tiempos y fechas, no pasar del presupuesto, sacar la película de la mejor forma posible y con la mejor calidad. Básicamente, estrujar la cabeza y hacer un puzzle con el plan de rodaje.
Pero a su vez, intento con dicho diseño mantener las cosas que son realmente importantes para mí y decidir a que escenas quiero dedicar más tiempo. Te hace analizar muy bien todo lo que te rodea y al final es un ejercicio que acaba repercutiendo en la película y en el discurso.

Ya que hablas de condiciones, ¿tuviste opción de hablar y barajar requisitos o era todo muy hermético y su estructura era intocable?
Ambas cosas. A nivel de calendario, dinero y plan de rodaje estaba todo clarísimo: hay 200.000€, tres semanas de rodaje y dos o tres meses de posproducción.
Y todo lo que se refiere al desarrollo de creatividad sí he tenido total libertad y he contado con la confianza de todo el mundo.
El casting, por ejemplo, es de las cosas que más agradecido estoy. Me dejaron que hiciera todas las propuestas y, finalmente, he podido tener a todos los actores que he querido como primera opción, todos dijeron que sí. Y esto es algo que no todo el mundo puede tener en su primera película.
A todo el mundo le pareció bien el reparto y la apuesta por Oona.
En el sentido creativo y narrativo he tenido libertad, con sus debates, pero para nada férreos.

¿Qué tal transcurrieron esas tres semana de rodaje?
Muy intensas. El noventa por ciento de la película transcurre en su totalidad en una sola localización, un piso que encontramos en Seseña, una especie de ciudad fantasma. Y estar todos los días en un mismo piso veinticinco personas del equipo era algo claustrofóbico. Cualquier movimiento repercutía en el resto de personas que estábamos allí dentro, un poco Tetris. Pero al final también resultaba una localización cómoda, y real, algo muy importante.
Una de las bazas del planteamiento era que las localizaciones fueran reales y todo tuviera un tono muy cercano, para que el espectador pudiera ver enseguida que eso realmente estaba ocurriendo en un sitio de verdad.

¿Barajasteis otras opciones?
Sí. Visitamos otros barrios madrileños, como el Ensanche de Vallecas o Las Tablas de Sanchinarro, hasta que finalmente un día fuimos a Seseña.
Nada más llegar y ver aquel paisaje tan dantesco, era alucinante ver como han levantado edificios uno detrás de otro en medio de la nada, de repente vimos que aquel paisaje encajaba a la perfección con los personajes y la historia que la película quiere contar.
Es una película que ocurre aquí y ahora, en la España de la burbuja post-inmobiliaria. Un elemento interesante. A veces, en las películas de género, no se acaba de dar un contexto muy claro y aquí nos pareció que era un elemento que se podía introducir y lucía. Es muy patente.

¿Cómo llega una actriz como Oona Chaplin a Purgatorio?
Llega porque le gustó mucho el proyecto.
Un día, en casa, barajando opciones de casting, de repente me acordé de un artículo de El País de hacía un año, su titular decía: Dos actrices españolas en “Juego de tronos”.
Yo nunca había visto la serie. Entré en la página web y vi las fotos de Natalia Tena y Oona Chaplin. Cuando vi a Oona, enseguida intuí que su perfil era perfecto.
Vi la serie en cuatro días y al finalizar me pareció que era la actriz perfecta para el papel.
Debido a lo que podía representar el papel para Oona en España, ya que sería su primera película como protagonista absoluta y su primer papel importante en una película española, se presentaba una gran oportunidad para que entrara en el proyecto, podía encajar muy bien: director novel, película pequeña, actriz que necesita explotar…
Enseguida les propuse a los productores la opción, me miraron y me dijeron que adelante. La llamaron, le enviaron el guión y contestó que bien, pero quería conocer al director y a los integrantes del proyecto. Nos vimos en la pasada edición del festival de Sitges, aprovechando que todos estábamos allí. Vino desde Londres, estaba acabando en Inglaterra una serie, y enseguida conectamos. Vio la historia de la misma forma que yo y se involucró en el proyecto.

Le atrajo entonces la propuesta de protagonizar un título hermético, debido a la localización, y anclado en el género.
Buena pregunta… A Oona, las películas de terror no le gustan, no es una gran consumidora, pero, de la forma en la que estábamos planteando la película y los personajes, sí que le parecía interesante el proyecto.
Estábamos partiendo del trauma personal de una pareja, o de ésta mujer, para luego entrar en el terreno de un film fantástico. Pero lo hacíamos con respeto y sin la intención de banalizar nada un tema tan frágil y delicado como es un trauma.
El tratamiento del trauma le atrajo mucho.

¿Hablabas con Oona, a la hora de trabajar en su personaje, de la posible influencia o inspiración que podía tener de su madre Geraldine?
Sí, en algún momento salió el tema. Oona quiere mucho a su madre y la admira muchísimo. A veces me decía que cuando alguna vez había tenido alguna duda sobre un personaje, o sobre cómo afrontar un papel que no le acababa de convencer, lo consultaba con su madre. Ésta siempre le decía que recordase que todo lo que hiciese delante de la cámara quedaría allí para siempre. Que daba igual si ese día estaba bien o mal, alegre o triste, pero que cuando empezara a rodar, había algo de ella en la cámara que quedaría para siempre. Y eso no lo podía olvidar nunca.
Me parecen unas palabras muy bonitas que, además de alertar y proteger a su hija, sirven para darte cuenta del enorme respeto que le tienen a su profesión en casa los Chaplin.

Has tenido también a tus órdenes al joven actor de 12 años Sergi Méndez. Supongo que el haber trabajado ya con la jovencísima Zoe Stein en Leyenda te habrá dado cierta experiencia a la hora de tratar a Sergi; siempre se dice que trabajar con críos es una tarea ardua…
Ha sido una muy buena experiencia, sobre todo por que Sergi, al margen de ser un gran actor, es un chaval con una inteligencia y una madurez inusual para su edad. Lo que yo buscaba en el niño que tenía que interpretar el papel era un crío que actuara bien, pero que fuera capaz de entender el personaje, que pudiera estar por encima de él, y que luego tuviera la capacidad técnica y profesional de aguantar el peso de un protagonista, como tiene él, que no es nada habitual.
Se avecinaba un rodaje de tres semanas donde habría días que tendría que estar diez o doce horas en el set de rodaje. Podríamos encontrar niños muy buenos pero no todos están capacitados para aguantar. Cuando dimos con Sergi y vimos su desparpajo y madurez enseguida observamos que era el niño perfecto.

¿Hicisteis algún casting para el papel del niño o también salió gracias alguna serie o película?
Hicimos casting. Juana Martínez, la directora de casting, estuvo viendo a varios niños, pero no había ninguno que acabara de tener esa madurez y espontaneidad que de repente nos dio Sergi. Apareció y lo vimos muy claro.
Tampoco tuvimos tiempo de hacer un gran casting visitando colegios y estudiando a cinco mil niños. Yo vi unos veinte y Juana quizás unos cincuenta, todos niños ya con experiencia.
Debo agradecer el trabajo de la coach Yaël Belicha. Estuvo trabajando desde un mes antes con Sergi y luego me ayudó muchísimo en el rodaje, ocupándose también de él. Hizo un trabajo extraordinario complementando mi labor como director en cosas que yo a veces no veía de los actores, y que se me escapaban, estaba más pendiente por la cámara y otras tareas del rodaje.

Supongo que las pautas a la hora de trabajar con un equipo en un cortometraje y en un largometraje deben ser muy distintas por razones obvias. ¿Cómo ha sido para ti dicha traslación de Leyenda a Purgatorio?
Parece un poco raro esto que voy a decir ahora pero en mi corto había más gente trabajando en el equipo que en la película, me refiero en el set de rodaje.
En el largo, lógicamente, hay una estructura por detrás mucho más grande.
En mi caso, en Leyenda había más técnicos, igual éramos cuarenta personas al día, y en Purgatorio unas veinte y cinco. Pero son dos proyectos completamente distintos.
Cuando haces un corto, como director, tienes toda la libertad del mundo para hacer lo que realmente quieres; asumes todos tus riesgos ya que va por tú cuenta. Pero cuando entras en un largo y tienes a una serie de personas detrás que han conseguido el dinero, que se han preocupado de levantar el proyecto para que tú lo dirijas, no puedes tener la mentalidad de una total libertad y apoderarte del film de una forma radical. Tienes que saber muy bien dónde estás, qué tipo de película estás haciendo y que aquí no estás solo levantando esto, hay mucha gente que te acompaña. Firmas un contrato y hay que tener en cuenta todo lo que te rodea, aunque a veces te cueste entender algunas decisiones, pero son decisiones que tienes que aceptar ya que la envergadura del proyecto es la que te han pedido. Y lo digo en un sentido positivo. Es una manera de entender como funciona el negocio de hacer películas. El director no es el único, no está solo.

¿Tuviste la oportunidad de llevarte a Purgatorio algún miembro del equipo técnico de Leyenda?
Sí, me llevé a David González, había sido productor y ayudante de dirección en Leyenda, y compañeros de trabajo en diversas películas. Se vino de ayudante de dirección a Purgatorio. Fue una pequeña condición que puse a los productores cuando me propusieron al equipo.

La experiencia de haber estado trabajando en películas como Eva o Los últimos días, ¿la has podido trasladar, junto a tus conocimientos, a Purgatorio?
Sí. En el rodaje me dijo un día el foquista: “Pau, no es lo mismo que sea tu primera película a que sea tu primer largo”. La experiencia de todos estos años de poder trabajar en el equipo de dirección, como auxiliar o segundo ayudante, trabajando en cine, viendo como se hacen las películas, conociendo todos los departamentos, las jerarquías, las dinámicas de grupo, como se rueda, no deja de darte una experiencia, una seguridad y unos conocimientos que quizás, un director que no ha trabajado apenas nada, no conoce o no está acostumbrado. Digamos que no sabe como van según que cosas. A nivel de grupo, dinámicas y de cómo funciona un rodaje, no tiene precio la experiencia y la seguridad por la que te puedes mover gracias al trabajo en otros films.

El film, anclado en los márgenes del thriller y de un único escenario en su trama, se mueve también por el cine de terror y el drama psicológico a través del personaje de Oona Chaplin. ¿Cómo te adentras en dichos géneros a través de la película y qué pautas o influencias tenías?
Es muy bonito ya que cada uno le pone el nombre que quiere [risas]. Está muy bien. Yo no pretendía que fuera un único género. La historia que tenía no me indicaba que únicamente tenía que ir a atacar un solo género, me sugería que podía transitar por diferentes géneros, como por ejemplo el hecho de querer dar una importancia al trauma de la pareja protagonista. Me marca que no lo puedo frivolizar, me lo tomo más en serio, y apunto y arranco hacia el drama familiar o psicológico con un tono naturalista. Y poco a poco, cuando ya has descubierto quién son ellos, la película empieza a ir por otros caminos…
Hay dos películas en las que nos hemos fijado bastante, tanto Jon Domínguez, el director de fotografía, como yo, a la hora de preparar Purgatorio.
Una es Birth, de Jonathan Glazer, donde un niño dice ser el marido muerto de la protagonista. Me gustaba mucho su estética, su luz oscura, su manera de narrar, muy sencilla y estilizada; naturalista, sin efectismos, pero que contaba muchas cosas, y de un tono fantástico aunque aparentemente real, todo esto nos gustaba mucho. Y luego El habitante incierto de Guillem Morales. Una de las películas españolas más importantes de género de los últimos tiempos, que por cierto va camino de diez años. Me gustaba mucho el tratamiento que hacía del espacio, la manera de cómo jugaba con el piso durante toda la película. Me identificaba mucho con ella y me parecía muy adecuada tenerla como referencia de cara a mi película, donde dos personajes se mueven todo el rato por un piso que, a su vez, es el quinto personaje. Dos películas muy importantes, aunque evidentemente hay una lista más grande.

¿Tenías miedo que la gente más afín al terror, ante un corto tan contundente como Leyenda, esperara de tu debut en el largo un film igual o más extremo?
¡Uno tiene miedo de todo! ¡Cuándo tocas el género te pueden acusar de cualquier cosa por cualquier motivo!
Al final, te lo planteas todo, pero la única manera de intentar no desviarte de tu camino es no dejarte influenciar demasiado por la opinión de los demás, y saber en cada momento cuando la opinión de los demás te sirve y la debes aprovechar. Obviamente, siempre hay un poco de vértigo en la primera vez, pero más que miedo es una responsabilidad de pensar si vas a estar a la altura.
¿Cómo respondo yo ante esto? Con trabajo, pasión y entrega. Que luego salga bien o salga mal, ya es otro tema… Yo seré el responsable, pero no habrá sido porque yo no lo he luchado y he dado todo lo que podía dar.

¿Te enfrentaste algún miedo real ante el trabajo y la responsabilidad que se avecinaba?
Siempre lo he visto como una gran alegría, que había llegado ese momento que uno tanto espera. El miedo era a sacar la película adelante, algo que me llevó a no dormir muchas noches [risas]. Imagínate, “mañana tenemos que sacar ocho páginas y media de guión”, esta noche rezaré [risas]. Mucha angustia, buena y positiva, ya que al final me mantenía alerta, todo el rato concentrado para no fallar en nada, no había más tiempo. Durante el rodaje todos los días eran jodidos. No recuerdo ninguno sin tensión, pero como en cualquier película. En todas las películas todos los días son duros. Por eso engancha tanto rodar y hacer cine, la adrenalina siempre es la misma, es lo que te mantiene vivo y te pide más. ¿Qué pasará hoy? ¿Seremos capaces de superar el día? Y cuando ves que es sí, es todo perfecto.

La película se estrena el próximo viernes 4 de abril en las salas de cine de nuestro país pero también le espera otro tipo de estreno: una versión reduxe para móviles dividida en cuatro piezas, digamos, a modo de cortometrajes y apoyado por la compañía Orange. ¿Qué te parece dicha iniciativa?
La iniciativa es buena. Todo lo que sea pensar, diseñar, analizar, nuevas maneras de distribuir y exhibir cine, de dar a la gente otras vías y ventanas para ver la película, me parece bien, es algo novedoso. Es cuestión de tiempo, ya que desde hace algunos años se dice que todo está cambiando y es obvio que la situación de la taquilla y la industria es mala.
Tengo la sensación de que algo va a cambiar… y falta esa persona que realmente encuentre la fórmula para hacer un buen negocio, hay que buscar e investigar otros sistemas. Soluciones más rentables y que se puedan aplicar a películas más grandes, que permita recuperar la inversión. Hay que apostar. Y éste ha sido nuestro caso, arriesgar y probar.

¿Dicha iniciativa te rompe algún esquema como realizador?
No del todo, pero evidentemente te obliga a tenerlo en cuenta y a tenerlo presente…

¿Tienes noticias acerca de su distribución fuera de nuestras fronteras?
Tenemos un agente de ventas internacionales, Vicente Canales, que ya está trabajando en su distribución fuera de nuestro país.

¿Y el diseño del cartel, con esa imagen de Oona rota delante un espejo? Me ha parecido muy atractiva.
La fotografía es del foto fija del film, Marino Scandurra, y el diseño es de Manuel Eslava. No sé muy bien quién sacó la idea, pero es la cara de Oona delante de un espejo roto, como bien dices, ya que el espejo tiene una importancia muy grande en la película.

Y ya para acabar, ¿qué te depara el futuro?
Aunque todavía no puedo desvelar mucho, la idea es ir dando forma al nuevo proyecto. Empezando con el proceso de documentación. Definir un poco toda esta documentación e investigación y empezar con el proceso de escritura, que nos llevará tiempo.



martes, 18 de marzo de 2014

Byzantium (2013). Neil Jordan



Las incursiones en el fantástico por parte del realizador irlandés Neil Jordan a lo largo de su carrera, algo más de tres décadas, no han sido abundantes que digamos, podríamos destacar un par: En compañía de lobos (1984) y Entrevista con el vampiro (Crónicas vampíricas) (1994).
Justo veinte años después de la cinta protagonizada por Tom Cruise y Brad Pitt, entre otros, vuelve a sumergirse en un género que tan buenas críticas le ha ido otorgando cada vez que lo ha transitado y apostando, nuevamente, por una materia ya tratada y conocida: el vampirismo.
Navegando por aguas pasadas, pero amarrando la cinta en el presente, Jordan, de la mano de una desorientada Saoirse Ronan y una osada —y voluptuosa— Gemma Arterton en funciones de madre descarriada e iniciadora de la eterna condenación (empujada por la fatalidad de la vida a la perversión de la carne y a las prácticas más extremas del ser humano), recupera una temática, la de los chupa-sangre, de cierta alza en estos tiempos para ofrecer al espectador una historia que deambula entre la crueldad, el romanticismo, la sensualidad y el terror.

Desplazándose espléndidamente entre tiempos intempestivos y una actualidad seccionada por terribles desenlaces, seremos testigos de como madre e hija, después de 200 años de existencia/supervivencia, no logran adaptarse a la sociedad hasta clavar sus entrañas en un antiguo motel, que a su vez dará nombre a la película. Es a partir de aquí donde la cinta, visualmente apabullante y de belleza peculiar, se precipitará hacia atrás para ir revelando la odisea de ambas féminas.
De momentos espirituales la mar de trascendentales, como las notas que toca al piano una Ronan infeliz y rodeada de ancianos, hasta actos completamente opuestos, la mar de feroces y sexualmente alarmantes a cargo de una frenética y violenta Arterton, ¡inmensa de principio a fin!, Jordan logrará mantener en modo taquicardia al espectador durante los 120 minutos de metraje, acelerando y frenando a su antojo; convirtiendo a los personajes en frágiles piezas de un sanguinario puzzle; enseñando las armas del óbito y su reencarnación en la faz de la Tierra; y exhibiendo lamentos, suspiros y lágrimas hasta decir basta. Amalgama que no cesará, si no que irá in crescendo, con la entrada en pantalla de un Caleb Landry enfermo, destruido, también infeliz, que acabará de otorgar al conjunto un panorama desolador, gélido y trascendental.
Bajo un acompañamiento musical confeccionado por el compositor Javier Navarrete, que arranca emocionalmente todo tipo de desórdenes, el irlandés no parará de esculpir cada fotograma hasta convertir Byzantium en una obra maestra de nuestro tiempo.

viernes, 24 de enero de 2014

Mindscape (2013). Jorge Dorado



El agua como desconexión y llave aterradora; los sueños como escape distorsionado; las agujas como calculadoras de instantes; y el pasado como telón de fondo. Con dichas piezas y obsesiones el debutante en el largo Jorge Dorado construye —y deconstruye— un impecable thriller de tentativas al terror, donde los espacios cerrados y los desórdenes mentales juegan papeles fundamentales en éste esmerado relato. 
Desacelerada, pero en continuo movimiento, y jugando muy bien todas sus bazas, la cinta arremete a base de quimeras contra los protagonistas en una revuelta incesante de adversidades y desconcierto.

Con la mente de la joven Taissa Farmiga al descubierto, gracias a los poderosos mecanismos del actor Mark Strong, ambos notables y mortíferos, Mindscape se proyecta hacia el espectador a modo de angustiosa alucinación, donde una serie de macabras y prolíferas ecuaciones van dando paso a resultados inesperados.
Soberbia de principio a fin y orquestada magistralmente por el compositor Lucas Vidal, Dorado se mueve perfectamente en los dominios de la dirección, tenaz en todo momento, por emplazamientos que, a buen seguro, cualquier degustador de buen cine ya ha visitado en otros films, pero que ahora reinterpreta con habilidad logrando un distinguido producto, y financiado, entre otros, por el también director Jaume Collet-Serra en su nueva aventura como productor bajo Ombra Films, dispuesto a conectar el género entre EE.UU. y España.
En estos momentos, y visto el resultado, una fórmula idónea y eficaz.

miércoles, 1 de enero de 2014

Paranormal Activity – Los señalados (2014). Christopher Landon



¿Estamos asistiendo al nacimiento de un nuevo subgénero dentro del cine de terror? Las recientes cintas vistas en la pasada edición del SITGES 2013 Chimères (Olivier Beguin, 2013) y Afflicted (Cliff Prowse & Derek Lee, 2013), junto a Chronicle (Josh Trank, 2012), me atrevo a incluirla en el grupo, y ahora la quinta entrega de Paranormal Activity, me lleva a pensar que sí… el contacto con algo desconocido, o sobrenatural, que provoca una peligrosa y violenta alteración en las personas expuestas (inclusive una fuerza suprema inexplicable), sumado, prácticamente en todos los casos, al telón de fondo del found footage; componentes que no cesan de unificarse en estos títulos citados, unas coordenadas demasiado similares y que Landon, director y guionista de ésta nueva entrega, emplea y despliega.

Ejecutando las funciones de escritura en la saga desde la segunda película nos conduce por un film alienado a la tercera y cuarta debido a la temática satánica, regresando a las grabaciones de cámara en mano como testigo y ofreciendo un nuevo acercamiento, ¡otro más!, a los fenómenos paranormales de tintes demoníacos en un spin-off que podría funcionar como quinta parte, sin más. Con cierta ración de comedia en su bloque inicial la mar de eficaz, extraño pero cierto, serán un par de jóvenes y amigos, que matan las horas del día grabando con una cámara sus fechorías en la comunidad donde residen, los pilotos de la contienda. Presentado el epicentro de los acontecimientos todo se centraliza en atemorizar y distraer —o aburrir— al personal con una batería de carreras, sustos, poderes, juergas y líos por parte de los zagales hasta decir basta, transitando su metraje sin apenas novedades con respecto a previas entregas de la saga. Absolutamente prescindible.

jueves, 26 de septiembre de 2013

Las brujas de Zugarramurdi (2013). Álex de la Iglesia



Delirante y exquisita serían las dos palabras más acordes para definir, brevemente, la nueva locura fílmica de Álex de la Iglesia. Un autor, tal como suena por mucho que moleste el apelativo a parte de la parroquia cinéfila, A-U-T-O-R, que ha vuelto a reincidir en lugares comunes de su obra en una nueva demostración de estilo, logrando construir su propuesta más fantástica —en género y resultado— hasta el momento, y con la colaboración en el libreto del estimable Jorge Guerricaechevarría.
Ya desde sus brillantes títulos de crédito iniciales, donde coquetea con féminas, damas y brujería, deja entrever el fuerte papel de la mujer en el film. Un protagonismo extremo que recaerá de forma lapidaria sobre los actores Hugo Silva y Mario Casas, figurinistas y artífices de uno de los atracos más divertidos y suicidas vistos en mucho tiempo en pantalla. Una acción kamikaze que los conducirá hasta la población de Zugarramurdi, marco ideal para que el realizador vasco, jugando en casa, explore y explote géneros (comedia, acción, terror) y nos devuelva a su siniestro y emocionante universo, demencial y sin escrúpulos, para ser testigos de un monumental y salvaje aquelarre sónico.
 
Situados en un cosmos alimentado de nigromancia, donde cabe el amor, la ferocidad e incluso un sarcástico grito de auxilio frente al ámbito mujeril, con y sin sexo femenino entre sus piernas, pura incorrección marca de la casa, De La Iglesia, apoyado en un magnánimo reparto de tríos, Carmen Maura, Carolina Bang y Terele Pávez por un lado, y Hugo Silva, Mario Casas y Jaime Ordóñez por el otro, sentencia de forma soberbia una crónica de infarto e invocaciones acompañado por un clan de excelentes secundarios: Macarena Gómez, Secun de la Rosa, Javier Botet, Carlos Areces, Enrique Villen… a José Luis Moreno habría que darle de comer aparte.
Con un ejercicio final inmenso y descontrolado, a la vez que maravilloso, ¡una oda al caos!, Álex se reafirma como uno de los realizadores más interesantes del panorama cinematográfico mundial; íntegro, excitado, de constante movimiento, un torbellino del séptimo arte.