martes, 26 de febrero de 2013

DANCE OF THE DEAD: UN BAILE DE FIN DE CURSO INOLVIDABLE, entrevista con el realizador Gregg Bishop



¿Es Dance of the dead (2008) una especie de tributo a películas como El terror llama a su puerta (Fred Dekker, 1986) o El regreso de los muertos vivientes (Dan O’Bannon, 1985)?
¡Sí! El guionista se inspiró en El regreso de los muertos vivientes y en un montón de películas de zombies de los años setenta y ochenta. Yo me inspiré, principalmente, en películas como Los Goonies, Una pandilla alucinante, Posesión infernal y La noche de los muertos vivientes. ¡Flipé cuando leí el guión! Hace ya diez años, cuando el guionista, Joe Ballarini, y yo íbamos a la escuela de cine de la USC.

Teniendo cierta presencia la comedia, veo que te tomas muy en serio durante todo el metraje a los zombies…
Al rodarla tuve una regla de oro: que los zombies fueran una amenaza en todo momento. Los zombies siempre dan miedo y quieren comerte. Nunca nos burlamos de ellos ni quitamos dramatismo a las situaciones de peligro. Si lo haces ya no hay amenaza, y la película se te queda tonta. El humor proviene de las reacciones de los personajes en esas situaciones y de que éstos tengan que formar equipo con otras personas con las que normalmente no se juntarían. En gran parte, también es mérito de nuestros actores. En cuanto me dieron luz verde, la primera llamada que hice fue a Jonanthan Spencer, el director de casting. Dicen que el 80% del trabajo del director está en el casting. Le dije a Jonanthan que quería adolescentes de VERDAD que interpretaran a chicos de su edad, y no actores de 25 años que hicieran de estudiantes de instituto porque queda fatal. Quería chicos que fueran buenos en improvisación y que pudieran aportar algo nuevo a sus papeles. Entre Los Ángeles y Atlanta, vimos a 600 chicos y elegimos a los mejores de los mejores para nuestro extenso reparto. Me encantan nuestros actores.

Desde mi punto de vista, tanto Dance of the dead como Otto; or, up with dead people (2008) de Bruce Labruce han conseguido dar un nuevo aire al cine de zombies, algo estancado en producciones muy similares que han surgido en estos últimos años.
Muchas de las películas de zombies que se ven hoy en día son bastante lúgubres y deprimentes, y al final quieres que ganen los zombies porque no soportas a las personas. En Dance of the dead, te encariñas con los personajes. Me recuerdan a mis compañeros de instituto y a mis propias experiencias estudiantiles (excepto por los zombies). Para mí, la película trata de un grupo de chicos que, en circunstancias normales, no se dirigirían la palabra… pero que se ven obligados a unirse para luchar por sus vidas. Es divertido ver que, en situaciones extremas, se rompen las barreras sociales. En cuanto a Otto; or, up with dead people aún no la he visto, pero me han hablado muy bien de ella.

¿Con qué presupuesto habéis contado para realizar la película? Supongo, viendo todo el trabajo de efectos especiales, que en su elaboración se ha tenido que ir una buena parte… ¡Son excelentes!
¡Gracias! Toby Sells se encargó de la apabullante cantidad de maquillaje de los zombies y de los efectos especiales mecánicos. También hubo algunos efectos digitales aquí y allá. Lo más probable es que el público ni siquiera lo note. De hecho, en los comentarios del DVD, revelamos el presupuesto…

¿Cómo surgió que el despertar de los zombies de sus tumbas fuese así de brutal e impactante? ¡El realmente terrorífico!
A Joe Ballarini, el guionista, se le ocurrió que los zombies tenían que hacer una entrada triunfal y salir disparados de sus tumbas. A mí me encantan los zombies de Romero con sus movimientos lentos pero, en nuestra película, los zombies hacen todo lo que siempre has querido que hagan: son más malos, más rápidos y más guays.

¿Qué nos puedes contar acerca de tu anterior película The other side (2006) y tu cortometraje Voodoo (1999)?
Al terminar mis estudios en la escuela de cine, me fui a la ciudad con el guión de Dance of the dead bajo un brazo y mi corto Voodoo bajo el otro. Pero, por más que intentamos, no conseguimos sacar el proyecto adelante. Parece que los planetas tenían que alienarse. El problema era que, en aquel entonces, nadie hacía películas de zombies, y nadie quería arriesgarse con un director novel. Así que me sentí tan frustrado que decidí coger 15.000$ (las ganancias de Voodoo) para financiar mi propio largometraje y demostrar que yo valía. Ese largometraje era The other side, que acabó estrenándose en el Festival de Cine de Slamdance (EE.UU.), donde fue seleccionado para un estreno limitado en salas. Un productor llamado Ehud Bleiberg vio la película, y así nació finalmente Dance of the dead.

Y ya para finalizar, ¿tendremos oportunidad de ver una segunda entrega de Dance of the dead? Su final da qué pensar…
De hecho, Joe y yo, ya tenemos planificada la segunda parte, y es completamente alocada y divertida. La haré únicamente si Joe escribe el guión y el reparto original está disponible.   
Diego L

Extracto de la entrevista realizada a Gregg Bishop en el año 2008 y publicada en el fanzine El Buque Maldito #10 (enero, 2009).

jueves, 10 de enero de 2013

EL PÁRAMO (2011). Jaime Osorio Márquez



La coproducción entre España, Colombia y Argentina El páramo es un síntoma significativo de los malos tiempos que corre la distribución en nuestro país. Con un enorme retraso y prolongados cambios en su fecha de estreno pone de manifiesto la inseguridad de las distribuidoras y la desconfianza de éstas en los espectadores y el producto adquirido. Un signo preocupante, que se dilata ya demasiado, y que a simple vista parece no encontrar una resolución que satisfaga a ninguna de las fracciones implicadas en esta larga contienda. Un tira y afloja que no hace más que  agravar esta situación conduciendo a todas las partes, productores, distribuidoras, salas de exhibición y público, hacia un futuro oscuro. Un punto tenebroso como el que encuentran los protagonistas de El páramo, un comando militar del ejército, cuando deciden ascender a una base situada en alta montaña en busca de unos compañeros con los que han perdido el contacto. Su llegada, augura un amenazador acontecimiento…

Jaime Osorio, en una admirable combinación de terror y cine bélico, logra traspasar la barrera de la emboscada guerrillera y apuntala la historia hacia el espanto y los miedos personales de un escuadrón militar fracturado y desprotegido capaz de sublevarse a sus mandos. Hermética, de siniestros y aterradores desenfoques, de símbolos que apuntan al Diablo y oraciones como último recurso se constituye la excelente opera prima del colombiano. Una cinta sanguinaria, de progreso lento como herramienta y eficaz gracias a una densa fotografía y una niebla envolvente de consternación. Con hedor a muerte y plomo hasta desgastar a los soldados e introducirlos en mortíferas visiones, las páginas de la bitácora como anunciante del Mal y las paredes como protección dibujan un panorama de nigromancia y desolación capacitado para arrollar a todo aquel que desafíe a la meseta.

EL PÁRAMO: EL TERROR SURGE DE LA BASE, entrevista con el realizador Jaime Osorio



El páramo (2011) es una excelente combinación de terror y cine bélico, un tipo de propuesta poco habitual en estos tiempos. ¿Cómo surge?
Colombia vive un enfrentamiento armado entre diferentes ejércitos desde hace varias décadas. Esto, como siempre, lo termina sufriendo la población civil, la gente del campo que es asesinada por unos u otros, o es obligada a desplazarse y abandonar sus tierras y sus familias. La combinación de guerra y horror es vivida todos los días en este país por muchas personas, así que la combinación de los dos géneros en el cine es apenas natural. Digo horror más que terror porque El páramo no busca sólo asustar al espectador sino sumergirlo en el horror. El horror no se acaba cuando se encienden las luces de la sala sino que se queda con uno, carcomiéndolo por dentro, porque lo pone frente a un espejo y le muestra qué tan oscuro puede llegar a ser.

Rodada en una base militar real a 4.300 metros sobre el nivel del mar, su realización tuvo que ser compleja.
Hay muy poco oxígeno a esa altura así que cualquier tarea física termina siendo una proeza de no estar acostumbrado. La intensidad del frío, la lluvia, la neblina y la falta de oxígeno desgastaban al equipo y a los actores, que caían como moscas durante el rodaje. Los paramédicos que nos acompañaron durante la filmación tenían que llevar todos los días por lo menos un enfermo a la ciudad más cercana, más de 2.000 metros abajo.

Supongo entonces que el rodaje tuvo que ser duro…
El mayor problema fue la inestabilidad del clima. No quería apoyarme mucho en efectos digitales para hacer la niebla así que estábamos a merced de la montaña y su clima. La niebla es un protagonista de la película; el encierro que produce es más psicológico que físico porque enfrenta a los personajes a su imaginación, a su paranoia. Podrían atravesar fácilmente la niebla caminando, pero… ¿qué se esconde en ella? Y para que hubiera niebla, había que esperar. Así que gran parte del rodaje estuvimos quietos, cultivando la atmósfera opresiva y asfixiante del film para que justo en el momento en que bajara la niebla los actores estuvieran listos para dar lo mejor de sí.

Para Alejandro Moreno, el director de fotografía, trabajar en esas alturas tuvo que ser un desafío.
Nano no sólo es muy talentoso sino también muy arriesgado. Desde el principio me acompañó en la idea de que todo lo que hiciéramos debía ser en función de los actores y que debía permitirles total libertad a la hora de interpretar. Esto no significa que tuviéramos que iluminar grandes áreas para que los actores pudieran desplazarse por donde quisieran, sino pensar la luz y la oscuridad como dos fuerzas con igual carga dramática que debían coexistir en el interior de cada plano. Muchas veces, sus luces principales fueron solamente linternas, lámparas de gasolina o light panels. Esta decisión, que partió de lo conceptual, se convirtió en un gran alivio a la hora de rodar en esa locación.

¿Cómo disteis con ella?
Recorrimos muchas montañas de Colombia buscando un lugar con niebla constante al que el equipo pudiera acceder fácilmente para construir nuestra base. Un día, visitando una montaña nevada, pasamos frente a esa base militar. Por supuesto no nos dejaron entrar a visitarla. Semanas después regresamos con un permiso. El lugar era mucho más tétrico de lo que yo pensaba construir. Era tan perfecto que las versiones de guión que escribí en adelante basaban los desplazamientos de los personajes y las acciones en ese preciso lugar. Lo que siguió fue una larga batalla de mis productores para conseguir el permiso y así poder filmar.

El film nos relata como un comando militar del ejército asciende a una base de alta montaña en busca de unos compañeros. A partir de aquí, y en todo momento, la cinta se adentra en el terror desde diferentes vías. Por un lado el apartado psicológico de los soldados ante lo que allí encuentran y, por otro, un terror palpable y cercano a la brujería. ¿Por qué estas dos vías de expresión en el film?
El miedo a lo desconocido, a lo que está afuera, es la mayoría de las veces el reflejo del temor a lo que se tiene dentro. El páramo no es una película de terror en busca de que el espectador salte un par de veces de la silla y después se vaya a dormir tranquilamente. Es más bien una exploración asfixiante sobre el horror, sobre la paranoia y la locura. Las dos vías de expresión de las que hablas conducen finalmente a la misma pregunta: ¿A qué le tememos? El páramo es una película sobre el miedo.

¿Tuviste en mente a la hora de confeccionar el guión algún film relacionado con la brujería? ¿Y de cine bélico?
En cuanto a la brujería, mi historia se nutrió de historias campesinas, de mitos y leyendas populares que comparten varios países latinoamericanos. En el campo, antes de que llegara la electricidad, la gente se sentaba alrededor del fuego a contar historias antes de ir a la cama. Estas historias le daban un orden al mundo, un orden moral, y estaban plagadas de monstruos, apariciones y brujas. Trabajé a partir de estas historias en vez de películas. Quería que la brujería tuviera un fuerte asiento en la superstición y en la culpa, que el terror externo fuera producto del terror interno. En cuanto al apartado bélico tuve varias películas en cuenta mientras escribía e imaginaba El páramo: Apocalypse now, En tierra hostil… aunque a medida que conocía la locación, entrevistaba personas y entendía a fondo lo que trataba de contar, la forma de filmar se imponía por encima de todo lo que había visto. Lo que sí me acompañó a lo largo de todo el proceso fueron algunas fotografías de guerra. Alejandro Moreno y yo llevábamos siempre en los ordenadores fotografías estremecedoras que congelaban para siempre el horror en los ojos de alguien. Estas, no nos ayudaban a definir la estética sino a entender el aterrador mundo que estábamos explorando.

Colombia, un país de poca tradición dentro del cine de terror, ¿cómo ha tratado la película?
Maravillosamente bien. Fue una bocanada de aire fresco para una audiencia que pedía desde hacía mucho nuevas alternativas en su cinematografía. Pero lo más interesante, es que esta bocanada se le dio sumergiéndolo hasta la cabeza en la violencia de la que trataba de escapar. ¿No quieres más películas que hablen de la guerra, de la violencia que vivimos? Pues toma esta, una de terror que no te va a hablar de la violencia sino que te untará las manos de sangre hasta que te sientas partícipe de ella. La gente no sólo acudió masivamente a verla, sino que la agradeció. Después de la emoción vino la reflexión, esa es mi mayor satisfacción.
  
¿Nos podrías hablar de antecedentes, películas o directores, dentro del cine de terror colombiano? Al margen de Carne de tu carne (Carlos Mayolo, 1983) y Al final del espectro (Juan Felipe Orozco, 2006) poca información hay al respecto…
Aparte de esas no conozco más. Debe haber, porque me entrevistaron hace un tiempo para un documental sobre el cine fantástico colombiano y no creo que dure cinco minutos, pero desafortunadamente no he visto ninguna a excepción de las que mencionas. 

¿Quizás El páramo se convierta en una vía de acceso al cine de terror en Colombia?
Creo que cada vez se gestarán más películas de terror aquí. Esta sociedad tiene muchos miedos y traumas que purgar y creo que El páramo mostró que una buena forma de hacerlo es a través del terror. Nosotros no tenemos que inventarnos móviles asesinos ni fantasmas que salen de televisores. Nuestros monstruos son reales y son mucho más aterradores de lo que Japón o Hollywood pueda imaginar.

Por último, ¿en qué fase se encuentra el remake de El páramo? ¿Estás involucrado de alguna manera en dicho proyecto?
No estoy involucrado directamente aunque me he reunido en Los Ángeles con los productores que tienen los derechos para hablar de la historia y la adaptación. Sé que el guión ya está escrito y que planean rodarla muy pronto.



jueves, 12 de julio de 2012

LOBOS DE ARGA (2011). Juan Martínez Moreno


Después de sufrir diversos cambios con respecto a su fecha de estreno por fin llega a nuestras pantallas una de las mejores películas españolas del pasado año. Con un magnífico recorrido por festivales especializados tanto nacionales como internacionales, SITGES 2011, XXII Semana de Cine Fantástico y de Terror (donde ganó el premio del público a la mejor película), Dead by Dawn 2012 (UK) o Fantasporto 2012 (Portugal) (en estos dos últimos tampoco se fue de vacío), la terrorífica comedia de Moreno llega como un huracán. Equilibrada en cuanto a humor y terror, fresca y con talante de jolgorio, es, sin duda, uno de los atractivos cinematográficos del verano. Y, en parte, gracias a un pletórico tándem formado por los actores Gorka Otxoa y Carlos Areces, inmenso, el último, en su interpretación, y sin olvidar a Secun de la Rosa.
Tomás (Gorka Otxoa), frustrado novelista, decide volver a su pueblo natal con la mente puesta en su futuro nombramiento: hijo adoptivo de la localidad. La sorpresa llegará cuando sus vecinos, los siempre hospitalarios e inquietantes lugareños, capitaneados por un incontrolado Manuel Manquilla, exterioricen otros planes para él… Antiguas leyendas, sacrificios y tenebrosos rituales pasarán a formar parte de un “idílico” paisaje boscoso amenazado por unos enormes y feroces hombres lobo. Transformada, como los licántropos, en un survival en toda regla y de abundante acción nuestros tres protagonistas se verán envueltos en una cadena de acontecimientos que bien podrían servir de inspiración para un Tomás en horas bajas. De espléndidos maquillajes artesanales en cuanto a las bestias, ¡sí señor!, formidable reparto y resolutiva realización “Lobos de Arga” se posiciona como película de obligada visión para los fans del fantástico: sería en su propuesta, de cierto guiño al pasado y abordando el género con rigor.

miércoles, 25 de abril de 2012

LA MALDICIÓN DE ROOKFORD

Que una película ya adquirida por una compañía estatal, en este caso DeAPlaneta, cambie semanas antes de su estreno fecha, título y cartel, con toda la maquinaria de difusión/promoción avanzada, no es buena señal… es algo que el espectador más activo puede interpretar de forma negativa y, directamente, alejarse de ella. Justamente es lo que ha sucedido con La maldición de Rookford. Tras dichas alteraciones, entendibles tras ver el producto, llega a nuestras pantallas. 

La opera prima de Nick Murphy, habitual realizador de series para la televisión, se enmarca dentro del cine de terror clásico. De vueltas a la campilla inglesa colisionamos con una cinta de tintes sobrenaturales y que nos traslada a la Inglaterra de los años veinte. Allí nos encontramos a Florence, papel que recae en la actriz Rebeca Hall. Una joven investigadora de fenómenos paranormales contratada para esclarecer ciertos sucesos relacionados con el más allá en un internado de críos. Situada en el enclave y dispuesta a desmontar la falacia las fuerzas de algo oculto saldrán a la luz. Continuando en su afán de volver a dignificar el cine fantástico, tarea encomiable por parte de Reino Unido, el film nos sumerge en un relato sin apenas novedades en cuanto a estilo e historia. Si echamos por un momento la vista atrás veremos la frecuencia con que habitualmente se remite a este tipo de sucesos plagados de tópicos y con la siempre inquietante presencia de niños envueltos en turbios pasados de adultos. Tendencia actual más que agotada. Con algún acierto visual y sobresaltos que no van a despertar al público más ávido La maldición de Rookford transita entre lo vulgar, el aburrimiento, escasos escalofríos y remotas visiones. Apta para paladares poco exigentes.

viernes, 30 de marzo de 2012

[REC]3 GÉNESIS: EL TITANIC ZOMBIE

Día de huelga general en España. Barcelona al borde del caos (quizás los hermanos Pastor podrían haber aprovechado para tirar algunos planos de The last days) y Paco Plaza, Leticia Dolera y un servidor quedamos para charlar y tomar algo en la ciudad condal. Con Paco y su Twitter a tope y Leticia recuperándose de todo el ajetreo de la semana iniciamos la conversación con temas demoníacos…

Paco: De las movidas satánicas siempre se coge el rollo cristiano y se le da la vuelta. El génesis como principio del final también nos funciona.

A la hora de abordar esta nueva entrega, y teniendo en su título la palabra génesis, ¿pensasteis en algún momento en centrar la película en la figura de la niña Medeiros o trasladar la historia a Portugal para descubrir el epicentro de todo?
P.: ¡Sí! Claro que se nos ocurrió. Cuando empezamos a leer en Internet que todo el mundo se planteaba a la niña Medeiros como génesis pensamos entonces en realizar un corto mudo y en blanco y negro, que saliera antes de la película, y contando la historia de la niña Medeiros, pero no me dejaron. Al final la historia estará plasmada en el cómic, eso sí. Si te fijas cuando la veas en papel verás que es completamente muda, es como yo hubiera rodado el principio de la película a través del corto. De esta manera me he quitado la espina de encima. Me mola mucho la idea de que ciertas preguntas de la saga se respondan en un cómic. Me parece muy guay.

¿Cómo ha surgido el cómic?
P.: Una propuesta de Hernán Migoya. Como sabe que a los dos nos gustan los cómics nos lo propuso. Barajamos ideas ¡y adelante! Hablamos primero de hacer una adaptación pero la adaptación de una peli al cómic lo veo un poco cojo, no acabo de entender que aporta al fan. Y como habíamos dejado cabos sueltos, los niños en el armario en [REC]2, el origen de la niña Medeiros, el tío Pepe Víctor de [REC]3 que le ha mordido un perro… pensamos entonces que estas historias estarían muy bien para el cómic. Son ideas y paridas de nosotros dos con guiones de Hernán. El universo paralelo de [REC]. ¡Y ya está a la venta!

Volviendo al cortometraje, ¿por dónde lo querías mover?
P.: La idea era haberlo rodado meses atrás y que se hubiese podido ver en el Sitges del año pasado. Mi idea era que [REC]3 Génesis fuera el corto y luego hacer [REC]3 la película.

Me parece una idea muy chula…
P.: Sí. Pero como todas las ideas chulas…
Leticia: Cuando salieron las primeras noticias de [REC]3 Génesis en algunos blogs se inventaban posibles sinopsis de la película y todas eran iguales y enfocadas hacia la niña Medeiros en Portugal. Hacer lo que todo el mundo decía en Internet no era una buena idea…
P.: Me parecía muy chulo poder hacer algo que nada tuviese que ver con las dos anteriores entregas. Yo, como fan, quizás me hubiese cansado de otra película de cámara en mano… Sería como estirar demasiado una idea. Siempre pensé en hacer una película muy distinta. Mira lo que nos ha pasado con todas las sagas de cine de terror: Viernes 13, Hellraiser, Halloween, etc. la sensación de estar estirando algo es muy incómoda. Lo importante esta vez era coger un modelo como Army of darkness. ¿Qué tiene que ver Army of darkness con Posesión infernal?

Hay cierto nexo y a su vez una lejanía.
P.: ¡Exacto! Pero también es otra película. Como por ejemplo las dos entregas de La matanza de Texas, aunque es un caso muy extremo. Era lo guay de la primera entrega de [REC]: la forma de romper una manera de hacer cine de género. Aunque heredamos de Deodato, de El proyecto de la bruja de Blair, de mogollón de influencias, en realidad el desafío era contar una película de terror de una forma poco habitual, al menos hasta ese momento. La concepción de la tercera entrega era hacer una especie de tren de la bruja. Una atracción de feria donde la película te coge por el cuello y te sacude: risas, sustos, emoción, terror… Lo que más me está gustando hasta el momento en las reacciones de la gente es que la película les emociona. Que la gente se implique con una historia de amor en una película de zombies, con mucho humor, es muy satisfactorio. Y mira que a veces el humor te puede distanciar…
L.: ¡Es el Titanic Zombie!

De alguna forma [REC] (2007) abre la veda del found footage.
P.: Cuando esto se convierte en algo tan habitual ya no rompe igual, no es aire fresco. ¿Qué hacemos? ¡Vamos a rodar una película como en los años ochenta!

¿No tienes miedo cuando abordas [REC]3 Génesis hacia el cine convencional?
P.: No. Para nada. Sin riesgo no consigues nada que valga la pena. Así que he intentando hacer lo que a mi me gustaría ver como fan en una película. La línea más directa al fracaso es la búsqueda del éxito. Intentar buscar algo que guste y agrade a todo el mundo es muy difícil. Nadie tiene una bola de cristal. Si Spielberg ha hecho películas que han ido mal, y es el más listo de todo el mundo, nadie sabe entonces que puede pasar. Las películas se tienen que hacer de la manera más honesta posible y yo como freak y asiduo al Sitges he acabado haciendo la película que un fan del horror quiere ver. Algo que rompa los esquemas y te ofrezca algo distinto. Para ir al cine a ver algo que ya te has imaginado en casa me quedo en mi hogar y veo las dos primeras en BluRay[risas].

Supongo que todo el film está rodado con cámara digital.
P.: Yo quería rodar en 35mm. pero no pudo ser. Aunque al final encontramos la manera de combinar la Alexa, que es una cámara digital, con lentes anamórficas. De alguna manera le da una textura a la imagen con esos desenfoques clásicos de Panavision. Un punto más cinematográfico.

¿Rodar en 35 mm no hubiese sido como traicionar a la saga?
P.: Al contrario, sería respetarla. La idea era reinventar y renovar. La característica básica en [REC], para mí, no es rodar con cámara en mano o en vídeo: es hacer una película de terror distinta, arriesgada y con cojones. Recuerdo cuando la gente vio la primera parte, me decía al principio que parecía un reportaje de bomberos, se quedaban desconcertados. Era una película que te desafiaba a través de ir viéndola. ¡Eso es [REC]! Mucho más allá de gritos, de mover la cámara, de subir escaleras... Si eso fuera [REC] me parecería una tontería. Lo guay de la primera es ese aire punk, de libertad, y que nunca va por donde uno se espera. Así que pienso que [REC]3 Génesis ¡es muy [REC] en este sentido! Respeta el espíritu y al espectador. No le timas para ver un refrito de algo que ya hemos hecho anteriormente.

¡Pienso que esta tercera entrega es más punk todavía![risas]
P.: Es muy gamberra.
L.: Muy macarra.
P.: Leticia, la entrevista es conmigo no debes contestar [risas].
L.: Yo estoy muy a gusto aquí [risas]. ¡Ahora voy a entrar! Una de las características de [REC] es esta: romper, sorprender y desafiar al espectador. También el sabor español y castizo con esos vecinos de la Rambla de Catalunya, los Mossos d’ Esquadra…
P.: “Suspiros de España”…
L.: En [REC]3 todo esto también está.

¡Ni tanto! Su apartado musical lo transmite: Australian Blonde, Tino Casal, el hit “Gavilán o paloma”…
P.: En todas las bodas la música es súper importante. Los novios siempre escogen música que les ha marcado en su vida. Yo quería hacer un homenaje al rock español, ha marcado mi vida: Loquillo, MClan, Los Ronaldos, Coque Malla, Los Piratas… grupos que siempre me han gustado; la época de Subterfuge, Killer Barbies, Australian Blonde, etc. En mi fantasía, el “Chup Chup” de Australian Blonde, era la canción que sonaba en el bar el día que Koldo (Diego Martín) y Clara (Leticia Dolera) se conocieron [risas]. Por eso la escogen para entrar.

¿Y “Gavilán o paloma”?
P.: ¡Maravillosa! [risas]. ¡Me da una épica brutal! Es una canción que tiene mucho de homenaje a Balagueró.

¿Por qué?
P.: Nosotros nos conocimos en Zaragoza en el año 1995 en un festival de cortometrajes, competíamos en su primera edición. Cuando salimos Jaume y yo por la noche concretamos: “Si gana uno de nosotros dos tiene que cantar algo en el escenario”. Ganó Jaume, no recuerdo si con Días sin luz o Alicia… creo que Días sin luz. Salió al escenario ¡y cantó “Gavilán o paloma” [risas]

¿Y cómo reaccionó el público?
P.: No entendían nada [risas]. Era como ¿perdona? Siempre ha sido una canción muy épica. Un homenaje. ¡Y aparte la canción me parece la ostia! Leticia en pleno éxtasis gritando con la canción de fondo es muy guapo. Yo rodé dicha escena ralentizada para hacer un momento video clip y cuando la probamos en la sala vimos que era la ostia. ¡Qué épica! “Amiga, hay que ver como es el amor” y Leticia con la sierra.

¿Cómo fue todo ese trabajo con la sierra? ¡Es memorable!
L.: ¡Mítico! Yo era feliz cada día. En las cavas estuvimos cuatro días, pero con la pelea uno. Rodamos muy rápido. Dos meses antes de empezar a rodar estuve preparándome físicamente con un preparador personal. Cuatro o cinco días a la semana hacía pesas y corría, también empecé a comer más. Tenía que coger fuerza para hacer tomas y tomas y no cansarme, y por otro lado cambiar mi complexión física, ¡tenía que ser creíble para el espectador! Que la gente pudiese creer que yo cogía la motosierra y mataba a todos los zombies que me atacaban. Yo soy de complexión más bien pequeña, frágil, y toda esta preparación fue vital para poder rodar y disfrutar. Teníamos tres sierras: una de verdad que pesaba ocho kilos; una que tenía motor, sacaba humo y daba vueltas pero que no era peligrosa, pesaba cinco kilos; y otra de hoja blanda, de seguridad y tan sólo de dos kilos, para cuando le doy en la cara a uno. La que más utilice era la de cinco kilos. Me moló mucho, ¡nunca en la vida me había sentido tan fuerte como en el rodaje de esas escenas! Me sentía como un huracán… profesional.

¿Qué tal esta primera incursión en el largo a las órdenes de Paco Plaza?
L.: ¡Buenísima! Yo ahora únicamente quiero rodar con Paco.

Paco, a ficharla para cada película que se avecine
L.: Paco es muy buen director. Tiene las cosas muy claras, domina la técnica y el tempo, el género lo lleva en la sangre, sabe poner la cámara y también le gusta el trabajo del actor, no ver sólo un plano bonito. Entiende que si se monta el plano bonito es para que a esas personas que hay en él les pasen cosas bonitas, de verdad, si no la magia no va a existir. En ese sentido te deja mucha libertad, te deja improvisar, pero no de improvisar y abondar sus tareas, siempre pendiente del actor para que no sienta solo. Es como ir a jugar y cuando uno juega, en el arte, puedes equivocarte y acertar. Saber que te puedes equivocar te da mucha más seguridad y libertad y hace que salgan buenas tomas. Es una cosa que he hablado con el resto de actores de la película y nos sentíamos así. Nuestro trabajo crecía gracias al director.

Ya que hablamos del rodaje, ¿cómo transcurrió la secuencia del salón?
P.: Muy guay, ¡pero menudo pollo! [risas]. El caos lo rodamos en un día. Era coordinar mucha gente corriendo, las cámaras… Tardamos muchas horas en montarlo. Luego hicimos tomas muy largas. Algo que me gusta mucho de la secuencia son todos los planos que hay de acción simultáneos. En cada plano de acción el espectador puede ver tres o cuatro niveles de acción por detrás: peleas, saltos, gente corriendo… Fotografiar todo esto es lo que hace que te lo creas. Ver que están pasando más cosas es algo muy importante para generar la realidad. Hasta encontrar donde colocar cada cosa era un proceso muy largo. Hicimos tres o cuatro tomas. Había mucha adrenalina.
L.: Era muy heavy estar en un salón con ciento cincuenta personas asustadas, gritando, tirándolo todo, gente caracterizada de zombies, otros pegándose, rompiéndose botellas en la cabeza, muy guay…

¿Mucha improvisación en esos instantes?
P.: Nada. Cero. Hubiese podido ser muy peligroso. Se rompían muchas cosas. Por ejemplo, cuando se rompía una mesa intentábamos que todos lo que estuvieran a dos metros fuesen especialistas. Nada de actores cerca. Esto es lo que costaba mucho: el Tetris de donde pasa cada cosa. Colocábamos la cámara y luego tocaba rellenar. Improvisar en un rodaje con tanta gente alrededor necesitas mucho tiempo.
L.: Cada vez que había que recomponer era mucho trabajo: poner otra vez las copas en la mesa, las mesas en su sitio…
P.: Estaba todo muy planificado para poder improvisar. A nivel de cámara y puesta en escena todo estaba muy preparando debido al poco tiempo que teníamos. Pero una vez montada la cámara y el plano aquí llegaba el momento y espacio para los actores.
L.: Antes de rodar algunas escenas, y con una Handycam, pudimos ensayar para que Paco pudiese seleccionar que le iba mejor a la película.
P.: Es un método que aprendí con un DVD de Robert Rodriguez Desperado: el story board en vídeo. Te vas al lugar de rodaje con los actores una semana antes y con una Handycam ruedas los planos. En casa lo montas, seleccionas los planos que te interesan y en el rodaje ruedas, únicamente, los planos que vas a montar. Y así vas a toda ostia. Es muy ágil.
L.: En la parte de la boda sí que hay mucho de improvisado. Habían varias cámaras, la de Atún, la del primo de Adrián, los iPhones de las damas de honor, y como todas grababan constantemente capturaban cosas todo el rato, algunas, lógicamente, improvisadas. Mi diálogo en la mesa, por ejemplo. Las damas empezaron a gritar que hable la novia, como en una boda normal. Te lo digo en serio pero todos sentíamos que estábamos en una boda de verdad. Había una identificación muy rápida, digo yo, debido a que todo el mundo ha estado alguna vez en una boda y todo el mundo entiende los códigos perfectamente. Me senté y pensé: “Esto no lo monta Paco ni de coña”. [risas]

¿Has tenido algún tipo de espejo, en cuanto a referencias, a la hora de confeccionar el personaje de Clara?
L.: Sí, tengo referentes. Por ejemplo Paco me dijo que revisara Kill Bill. Y eso me inspiró en el tono festivo y gamberro como mujer fuerte. También me inspiró mucho el perfil de Jodie Foster en La extraña que hay en ti. Un trabajo de mucha violencia física y corporal, terreno hacia donde yo quería llevar a Clara. Y además que Jodie también es pequeñita y podía identificarme con ella fácilmente. Luego Paco me dio una idea muy concreta y me dijo que me imaginara que era la Anna Karina del terror: Anna Karina de Godard en una película de zombies ¿Cómo sería? Y me transformé. Y, sobre todo, el defender el amor por un marido. Era una hembra que defiende a su familia.

¿Quizás ha sido el papel con mayores obstáculos de los que has interpretado hasta el momento?
L.: Creo que es papel más interesante y más completo. Me ha permitido transitar por más sitios. Un registro muy distinto al que habitualmente tengo. Pero de la mano de Paco nada me resulta difícil, nunca me siento sola. Los obstáculos se convierten en motivaciones

Y continuas con el cine de terror, ahora The last days de los hermanos Pastor. ¿Cómo se presenta?
L.: Es un papel corto, ¡pero allí estaré! Me hace mucha ilusión ver Barcelona destruida

¿La nueva Scream Queen española?
L.: ¡Me encantaría! Además pienso que la sangre me queda muy bien.

Recuperando el tema del rodaje, ¿habéis descartado mucho material?
L.: Había mucho material y muchas cosas han caído.
P.: De la primera parte muchísimo, del vídeo de la boda. Aquello podía haber  durado dos horas. Me molaría ver una versión extendida[risas].

Una de las cosas más acertadas es justamente su duración.
P.: Ochenta minutos. Pienso que en las películas cortas hay algo chulo y más cuando pides al espectador una implicación emocional fuerte. No hay que permitir que el espectador se aburra o desconecte. Si te fijas, en la película, todas las secuencias son muy cortas. Como si se trataran de sketch. Y siempre intentamos entrar en las secuencias de forma que te descoloque un poco, con la acción ya empezada, que nada empiece en la película, como por ejemplo el baile. Que el espectador se pueda situar rápidamente. Un poco a saco.

Con anterioridad has mencionado Army of darkness (Sam Raimi, 1992) como referencia, ¿hay otras?
P.: ¡Total! Hay dos películas que me recuerdan mucho a [REC]3: El fantasma del paraíso, de Brian De Palma, y Golpe en la pequeña China. Son dos películas de un extraño género. ¿Fantasía, humor, acción, amor? Es un poco todo. El fantasma del paraíso es un musical, luego terror, comedia… [REC]3 tiene mucho del cine de Sam Raimi pero concretamente con una manera de entenderlo muy festiva. Yo vi Braindead en Sitges en 1992, estaba allí, y eso ya no pasa. Recuerdo mucho aquel pase con la gente disfrutando viendo la película, el prólogo de aquel tío que le cortan la mano, ¡súper bestia! Esa concepción festiva era lo que yo quería reivindicar. Romper una lanza por estas películas. Estoy súper harto de los trailers tan largos, el Twitter de los cojones, Internet… Ya sabes todo sobre las películas sin haberlas visto: el tono que tienen, las sorpresas, sinopsis, momentos míticos…   

¿Qué tal realizar un [REC] sin Jaume?
P.: Muy bien. Ha sido como volver a la normalidad. A rodar películas solo como es normalmente. Lo de [REC] ha sido algo excepcional y muy chulo. Las dos primeras entregas permitían ese trabajo a dos bandas, las podíamos construir juntos. Aquí sería inviable, surgirían muchas cuestiones a la hora de abordar diferentes temas, como por ejemplo las ópticas. Eso sí, lo he echado de menos en la promoción, pero con Leti y Diego también está siendo muy chulo.

¿Qué tal estáis llevando los diferentes preestrenos de la película, París (Francia), Austin (EE.UU.), Madrid, Barcelona?
P.: Está siendo la ostia. Estrenar en el Grand Rex en París con cerca de dos mil personas fue muy bestia.
L.: También fue muy bonito en París ya que coincidimos con Bayona, Kike Maíllo, Enrique López-Lavigne, fue como vivirlo en comunión.
P.: A Austin fui solo. Tarde casi veinte horas en llegar y estuve allí nada. Un poco palo. Entrevistas y para casa. Las reacciones en general están siendo muy buenas. ¡Y mañana llega el día de la verdad!
L.: Se compró pósters en el Mondo.
P.: El de La Mosca y La fuente de la vida. Una película, esta última, que reivindico constantemente. Me flipa y es muy bonita.

¿Abandonas definitivamente la saga o te guardas algún cartucho en la recámara?
P.: ¡Abandono! [risas]
L.: Ojo que Clara guarda un secreto…
P.: De hecho tengo una idea de seguir por ahí, pero no creo que lo hagamos. Son ya muchos zombies. Creo que llevo unos seis años de mi vida hablando cada día de [REC].
L.: Yo creo que en vacaciones no.
P.: ¿Tú crees? Digamos cada semana. Está muy bien ya que estoy súper agradecido y es la película que me ha cambiado la vida. Me ha colocado en otro nivel como director, me ha puesto en contacto con gente súper interesante, un trampolín al que tengo mucho que agradecer. Pero no me voy a pasar la vida con esto.

¿Algún nuevo proyecto en mente?
P.: Maldito viernes. Me gustaría mucho y ya tengo el guión. No tengo claro la manera de hacerla y cuando, pero algo muy punk, con una Canon o una cámara de fotos…

miércoles, 21 de marzo de 2012

EXTRATERRESTRE (2012). NACHO VIGALONDO

Es de agradecer que Nacho Vigalondo, en su segunda película tras la brillante Los cronocrímenes (2007), continúe apostando, en cierto modo, por la ciencia ficción. Género que le concedió notables resultados con su opera prima y, poco a poco, asentándose en nuestro país, 3 Días (F. Javier Gutiérrez, 2008) o Eva (Kike Maíllo, 2011) son dos claros y excelentes ejemplos de un género que antaño vivió tiempos mejores: El sonido de la muerte (José Antonio Nieves Conde, 1965), El refugio del miedo (José Ulloa, 1974), Espectro - Más allá del fin del mundo (Manuel Esteba, 1978), La grieta (Juan Piquer Simón, 1990)…
Nacho, de vuelta a un film pequeño con pocos personajes y escasos escenarios, similar a su debut en el largo, vuelve a interrumpir en el panorama del fantástico aunque esta vez secundado por una fuerte presencia de la comedia.

Con un reparto donde nos encontramos a las “celebrities” Carlos Areces y Raúl Cimas (con ambos, entre otros, facturó el sugestivo y atractivo sketch Back to the future IV para Muchachada Nui, otra aproximación a la comedia Sci-Fi), y comandado por Michelle Jenner y Julián Villagrán, Vigalondo, con el telón de fondo de una invasión alienígena en Madrid —prácticamente invisible—, escribe y dirige un título donde el humor, el amor y los desencuentros eclipsan por completo al fantástico, convirtiéndose Extraterrestre en algo aparatoso y sin apenas gracia en sus noventa minutos de duración. Un metraje que se desarrolla, prácticamente en su totalidad, en el hogar de Michelle. Apoyada en débiles escenarios exteriores, chistes de guardería y todo intercalado con un siempre animado Areces y un Cimas muy desfasado, la propuesta, algo endeble, necesita de un público rendido para su funcionamiento siempre y cuando no exija y/o quiera un tono sobrenatural en la historia. En definitiva un título de guerrilla, pura transición, de un realizador que puede aportar más al panorama, ¡estoy seguro!, en futuros proyectos cinematográficos.